¿cuales son los sectores desposeidos?

sábado, 20 de octubre de 2012

Pueblos originarios de Chile


LOS AYMARÁS

La civilización Tiwanaku, que se desarrolló 2.000 años a.C. suele considerarse como el primer estado aymara. Al momento enfrentar al imperio incaico, en 1430, el pueblo aymara estaba dividido en varios estados, situación que fue aprovechada por los invasores. La última comunidad independiente aymara fue la de Lupakas.
Este pueblo se dedica a la agricultura y la ganadería, y se ubica en la región que va desde el lago Titicaca, pasando por los faldeos cordilleranos, hasta el noreste argentino. En Chile se le puede ver en la Región de Tarapacá y, en menor proporción, en la Región de Atacama. Los aymara que habitan el Altiplano crían ovejas, llamas, ganado y alpacas, pero tienen pocos cultivos. Por su parte, quienes viven en la precordillera han podido desarrollar la agricultura mediante el antiguo sistema de terrazas, cultivando papas, cebada y quinoa. Es por eso que los pastores y agricultores intercambian sus productos entre sí.



   Quechuas 



El pueblo quechua desciende del antiguo imperio inca y habitó la zona precordillerana y altiplánica a partir del siglo XV. El territorio que habitaba iba desde Caquena por el Norte, hasta Parinacota por el Sur-Este y Putre por el Oeste. Compartían con los Aimaras gran parte de sus características lingüísticas y culturales, así como el espacio geográfico que habitaban.



Los Quechuas, constituyeron el pueblo más poderoso del imperio inca, su lengua era la lengua oficial del Imperio y se difundió por gran parte de Sudamérica, por ello fue también esta la lengua escogida por los misioneros españoles para propagar el cristianismo. La cultura quechua era, sin duda, una de las más elaboradas antes de la llegada de los españoles en el siglo XVI. Poseían, por ejemplo, complejas técnicas de regadío y utilizaban un complicado sistema de canales y terrazas. Habían, además, domesticado la llama, animal de carga capaz de trasladar pequeños fardos a través de los extensos y peligrosos senderos de la montaña, no requerían ningún cuidado especial pues ellas mismas se alimentan por el camino. El esti
ércol de llama se utilizaba, como fertilizante y como combustible para las hogueras y su lana servía para hilar.
Hoy habitan en Chile 6.175 personas que declaran pertenecer a la etnia Quechua y se concentran principalmente en las regiones de Arica Parinacota, Tarapacá, Antofagasta y Metropolitana.

Atacameños



En los valles de las cordilleras de Tarapacá y de Antofagasta, cuyas condiciones de vida, lo mismo que las de la altiplanicie boliviana, fueron en el pasado más adecuadas para el hombre, aparece un pueblo que se extendía por la Puna de Atacama y por las provincias argentinas limítrofes: los atacameños, que destacan debido al brillo de su cultura.
Según las investigaciones, las huellas del pasado de estas tribus retroceden hasta el hombre neolítico; pero también sitúan el apogeo de su cultura entre los siglos IX y XI de la era Cristiana. Ocuparon en la cronología un lugar intermedio entre la aparición de la cultura de Tiahuanaco y el imperio incaico.
Su unidad etnográfica habría atravesado las vicisitudes de la prehisto­ria y alcanzado a los tiempos históricos.
Fue una raza de tipo bajo: su altura fluctuaba entre alrededor de 1,60 metro para los hombres y 1,45 metro para las mujeres. La medición craneana tropieza con la deformación en sentido fronto-occipital o levantada, que era costumbre de la raza.
De todos modos, su hábitat era difuso, abarcando zonas del sur del Perú, el norte de Chile especialmente el desierto de Atacama— y Jujuy y Salta en el noroeste de Argentina (habitaron los valles de las cordilleras de Tarapacá y Antofagasta). De su lengua, elcunza o kunza, apenas subsisten palabras aisladas. Esta cultura se conoce principalmente por la arqueología.
Los atacameños vivían en un medio hostil, por la escasez tanto de tierra cultivable como de agua. Sin embargo, fueron simultáneamente agricultores y ganaderos, aunque también practicaron la pesca y la caza con boleadoras, para alimentarse. Pero no fueron agricultores corrientes, sino de técnica y eficiencia muy elevadas. Dicen algunos que los incas fueron discípulos suyos, aunque ambos pueblos pueden haber tomado sus habilidades agrícolas de una fuente común en el Altiplano.
En sus faenas agrícolas empleaban palos aguzados, cuchillos y palas de madera, estas últimas a veces terminadas en una hoja ancha y delgada de piedra. Cultivaban especialmente maíz, quínoa, zapallos, calabazas, porotos y ají. Entre los árboles frutales que explotaban se cuentan guayabos, chirimoyos, tunales y tamarugos.
Sembraban en las partes bajas de valles y quebradas, y como la tierra agrícola escaseaba, hacían andenes o terrazas en las laderas de los cerros, cuyos muros de contención eran de pirca en piedra.
En general, los atacameños lograron grandes avances en el cultivo, por ejemplo, en el regadío artificial, con complicadas redes de canales que, alimentados por estanques artificiales, aseguraban la irrigación de las terrazas; en los abonos, entre ellos el salitre.
Hay algunos inventos agrícolas que parecen haber sido usados sólo por ellos, como el cultivo en “canchones”, es decir, tierras cavadas bajo la capa salina del desierto, y humedecidas por aguas subterráneas. También desarrollaron la ganadería de la llama y de la vicuña,de las que obtenían lana y carne. En las partes altas esta última se secaba para convertirla en charqui. Las llamas se usaban, asimismo, como medio de transporte.
Estos animales pastaban durante el verano en pastizales naturales que crecían en las vegas cordilleranas. En invierno se los llevaba hacia las quebradas de la costa o de la alta cordillera, donde pequeños embalses aseguraban la fertilidad de los terrenos.
Además de estos animales habían domesticado al Cuy y algunas aves como gansos, caiquenes, parinas,
gallinetas.
Los atacameños trabajaban el cobre, el oro y la aleación cobre-estaño, es decir, el bronce, fundiéndolos en hornos situados en lugares elevados, donde el viento servía de atizador.
Con el bronce hacían cinceles para trabajar la piedra, pinzas depilatorias, hachas, cuchillos en forma de semiluna, llamadas tumis, usados para cortar cueros. Los adornos personales los confeccionaban con bronce, plata y oro. Estos consistían fundamentalmente en discos y placas que colgaban sobre el pecho; alfileres o tupus, con los que prendían los vestidos; anillos, brazaletes, aros. Los jefes solían usar platos, vasos y otros objetos en oro.
Otra actividad que desarrollaron los atacameños de mucho interés fue la actividadcomercial, tanto entre sí, en el intercambio entre la costa y el interior, como con losdiaguitas, al sur, y los indígenas del Perú, al norte. Estos intercambios comerciales significaron que los caracteres de los atacameños se difundieran a los pueblos vecinos, y que los propios lican-antai absorbieran rasgos de culturas ajenas. De allí la dificultad que existe de precisar las características originales de este grupo.
Los atacameños vivían en pequeños y aislados villorrios de piedra, sin mayor vínculo que el continuo comercio. Sus casas estaban hechas de piedra, con una puerta y una ventana. El techo era plano, formado por una mezcla de fibras vegetales y barro. Tenían una pieza única, donde la familia cocinaba, comía y dormía.
En su mayoría, los pueblos estaban protegidos con murallas de piedras, ciudades-fortificadas, ciudades-fortalezas conocidas comopucaras, que cumplían un papel defensivo durante los ataques ya que los poblados eran objeto del constante asedio enemigo.Cada villorrio era de familias consanguíneas, con un jefe, cargo hereditario que se transmitía de padre a hijo mayor.
Su cerámica tenía fines religiosos-ceremoniales y también fue sobresaliente. Era roja y negra, pulida o grabada con motivos antropomorfos (figuras humanas) y geométricos. Tuvieron además otras artesanías de distintos materiales tales como totora, cuero, hueso, lana, algodón, piedra y hasta pelo humano. Fue especialmente hermoso su trabajo en madera, como tabletas y tubos para aspirar rapé.




KOLLA 

El pueblo Kolla habita en la zona norte de Chile. En aguadas y quebradas de la cordillera de la provincia de Chañaral (Región de Atacama), entre las ciudades de Potrerillos, El Salvador, Diego de Almagro y Copiapó.
Los kollas habrían ingresado a Chile en dos períodos: primero, hacia la etapa final del Imperio de Tiwanaku, en el siglo X; una segundamigración se produce desde el noreste argentino y coincide con la Guerra del Pacífico, a fines del siglo XIX.
Llegaron en su mayoría de Tinogasta y Fiambala, con un mayor ritmo migratorio entre 1880 y 1890.
En la actualidad, el territorio ocupado por este pueblo comprende la precordillera y Cordillera de los Andes, y parte del altiplano de las provincias de Chañaral y Copiapó en la III Región. Sus deslindes más importantes son: la Quebrada de la Encantada por el norte y el río Copiapó por el sur, área en la cual su hábitattranshumante se desplaza entre los 2.000 y 4.000 metros de altura. 




Diaguitas


Entre los ríos Copiapó y Choapa, en un territorio semidesértico, vivieron los diaguitas. Su cultura e influencia se propagó por diversas regiones, ya que fue a través de esta población que los incas dominaron y se expandieron por el centro norte de Chile y parte de Argentina

En lo que hoy es el Norte Grande de Chile encontramos culturas que por mucho tiempo mantuvieron contacto con algunas de las grandes tradiciones culturales andinas. Entre ellas están los aymara, quienes habitaron una gran extensión de territorio que incluye los alrededores del lago Titicaca en Bolivia, el noroeste argentino y el norte de Chile, en las regiones de Arica, Parinacota, Tarapacá y Antofagasta. Dentro de estas regiones se ubicaron en distintos pisos ecológicos, como el altiplano y la puna (a 3.800 metros sobre el nivel del mar), la sierra y los valles altos de la precordillera; los valles bajos y las ciudades del norte; los centros mineros y la costa.

Los ancestros de los aymara nacen a orillas del lago Titicaca, como pequeñas aldeas que se desarrollaron de forma importante al ser influenciados por la cultura Tiwanaku, que implementó importantes avances afectando gran parte de la zona norte de Chile y Argentina. Entre los rasgos que los destacan, está la construcción de edificios en piedra finamente tallada y una decoración que tenía como diseño emblemático un personaje llamado el Señor de los cetros.

Luego de la caída de Tiwanaku, estos ancestros de los aymara se juntaron en grupos y formaron los señoríos collas, dentro de los cuales algunos llegaron a obtener mucho poder. Por mucho tiempo vivieron de forma independiente, pero hacia el año 1400 d.C. fueron conquistados por los incas, el imperio más importante de Sudamérica, que lograron gobernar una gran extensión de territorio, desde el sur de Colombia hasta el centro de Chile. Si bien los aymara se encontraban bajo su poder cuando entraron en contacto con los españoles, mantuvieron su mismo sistema de vida hasta la conquista que desarmó su sistema de señoríos y prohibió su religión y creencias.
Economía: Como sistema de vida, los aymara aprovechan y usan diversos recursos de cada piso ecológico en que viven. Los intercambian y los trasladan entre el altiplano y la costa. Practican la agricultura y horticultura en chacras, en terrazas y en los oasis del desierto. También trabajan la ganadería de llamas, alpacas y corderos.
Arte: Entre algunas de las expresiones de arte aymara se conoce la textilería, con la cual fabricaron en el pasado sus ropas de hermosos colores y diseños. Tejieron gruesas camisas de lana de camélido, fajas que se amarraban en la cintura, bolsas llamadas chuspas donde guardaban hojitas de coca y todo tipo de hierbas. Hicieron sandalias de cuero, complicados gorros y adornos como joyas, vasos y bastones de mando de plata. Otro aspecto importante en la vida de los aymaras era la música y el baile, que además de ser una diversión, eran importantísimos en las fiestas y celebraciones religiosas.
Organización social: El pueblo aymara es bastante heterogéneo ya que está formado por grupos diferentes. Se organiza según el territorio que ocupan, así en cada piso ecológico se encuentran distintos grupos, que en su conjunto formaron la sociedad aymara. En el pasado existieron distintos pueblos-capitales donde se intercambiaban productos y trabajo, y donde se realizaban distintos rituales. 




YAMANAS







Los yámanas se dividieron en cinco grupos que usaron distintas partes del territorio y habrían estado en contacto con los selk’nam por el continente y con los kawashkar por la costa. Si bien las relaciones entre los grupos eran en general pacíficas, la violencia estuvo presente, especialmente cuando los recursos alimenticios no fueron suficientes.
Las canoas que usaban los yámanas estaban hechas de un gran tronco de árbol que era recortada, ahuecada y modelada como una gran góndola reforzada con maderos. Podían medir entre tres y cinco metros de largo, por uno de ancho, y albergaban entre tres y siete personas. En el centro de la canoa había un fuego siempre encendido que permitía un desplazamiento 
constante pasando noches y días en la costa para luego partir en busca de más alimentos.
Economía: Estos grupos eran canoeros nómades cuyo sistema de vida se sustentaba en la caza, recolección y pesca. Los hombres dirigían la canoa y cuidaban a los niños, mientras las mujeres remaban. Sólo ellas sabían bucear y nadar, lo que les permitió pescar y recolectar mariscos. Los hombres cazaban lobos marinos, focas, ballenas y nutrias, ayudados por los perros. Algunas veces cazaron guanacos y recogieron hongos, huevos y vegetales en tierra firme. 
Arte: Una parte importante de la expresión artística y cultural yámana era la pintura corporal. Según las ceremonias y actividades variaban los motivos de líneas, puntos y círculos de colores negros, rojos y blanco. Cada símbolo tenía un significado que era entendido por el grupo. Como adornos, las mujeres usaban y hacían pulseras para los tobillos y las muñecas, y collares y diademas de cuentas hechas de huesos y conchas. 
Organización social: Al igual que el resto de los grupos canoeros del sur, el núcleo de la sociedad era la familia, la cual estaba compuesta por los padres y los hijos. Como los yámanas eran nómades, la mayor parte del tiempo se pasaba en el mar y en la canoa, la cual albergaba a la familia junto con los perros, las armas y los utensilios. En el continente sólo usaban campamentos temporales o paraderos. Cada familia era independiente y muy cerrada. Los niños hasta los siete años eran criados juntos, luego eran separados y educados según su sexo. Si en el matrimonio la mujer fallecía, el hombre se casaba con su hermana; si un hombre moría, su viuda se casaba con su hermano. El hombre era la autoridad, él tomaba las decisiones, aunque la mujer tenía igualdad de derechos.





                            Kawésqar 

  


Los Kawésqar, pueblo de nómades marinos, que extendieron su territorio en el sector de los canales australes ubicados entre el golfo de Penas al norte y el estrecho de Magallanes, por el sur. No constituían una raza homogénea. Por el contrario y debido a lo extenso de su territorio, por lo menos existían tres grupos con diferentes dialectos. A través de los milenios, muy diversos pueblos canoeros deben haber recorrido esos mares. La talla media del kawésqar alcanza a 1,62 m. para los hombres y 1,48 m. para las mujeres. Robustos de tórax y abdomen contrasta la fuerte armadura ósea de sus espaldas y brazos con las piernas cortas y delgadas, tal vez a causa de llevarlas siempre encogidas en su constante navegar. De cara más bien delgada, la piel lampiña y de color amarillo pardo oliváceo. Frente estrecha, pómulos salientes, boca grande de labios relativamente voluminosos. El pelo negro muy abundante, generalmente desgreñado y largo. Ojos café oscuros, algo oblicuos y almendrados, especialmente durante la infancia. En los recién nacidos y hasta los cinco años, es notoria la mancha mongólica en la región sacrolumbar.

Desde el siglo XVI, se tiene información de los frecuentes encuentros de canoas indígenas y de la existencia de viviendas habitadas a ambos orillas del Estrecho de Magallanes, zona que hasta el siglo XIX fue la única regularmente visitada por los occidentales. La existencia de numerosos vestigios muestra que un gran número de bahías, especialmente de la costa norte del Estrecho, estaban habitadas y lo estuvieron de forma más o menos continua hasta las primeras décadas del siglo XX.

Sin embargo, las referencias que se hicieron específicamente sobre el Pueblo Kawésqar fueron escasas. Juan Ladrillero, como resultado de su expedición de 1557- 1558, dejó una descripción que sería bastante acertada respecto de sus características físicas y algunas de sus costumbres, a pesar del acento despectivo de aquella, propio por lo demás del pensamiento de su época:

“La gente que hay en esta ensenada susodicha, son indios pescadores de mediano cuerpo y mal proporcionados. No tienen sementeras y manteniéndose de pescado y mariscos, y lobos marinos que matan; y comen la carne de los lobos y pescados cruda, o aves cuando las matan, y otras veces asan. No tienen ollas ni otras vasijas; ni se han hallado sal entre ellos. (…) Andan vestidos de los cueros de los lobos y de otros animales, con que se cubren las espaldas, y caen hasta las rodillas y una correa que les atan por el pescuezo a manera de las liquiras que traen los indios del Cuzco. Traen sus vergüenzas de fuera sin ninguna cobertura. Son de grandes fuerzas. Traen por armas unos huesos de ballena a manera de dagas, y unos palos, como lanzuelas mal hechas. Andan en canoas de cáscaras de cipreses y de otros árboles. No tienen poblaciones ni casas, sino que hoy aquí, mañana en otra parte, y donde quiera que llegan, llevan unas varillas delgadas, las cuales ponen en el suelo; y con corteza de árboles, que en las dichas canoas traen, hacen sus casillas chiquillas, a manera de ranchos, en que se meten y reparan del agua del cielo y de la nieve”





RAPA  NUI 





Habitan en la Isla de Pascua, Rapa Nui, es el nombre originario de esta isla de origen volcánico y forma triangula, situada en el medio del Océano Pacífico sur, posee tres volcanes situados en sus tres puntas, el Rano Kau, Maunga Terevaka y el Poike.
Posee grandes esculturas de piedra, coronados con rojos sombreros que dan la espalda al mar y que enmarcan esta compleja y misteriosa cultura. La lengua Rapa Nui, es una lengua polinésica, lo que la distingue de las otras lenguas originarias de Chile. Esta lengua se diferencia a que el pueblo Rapa Nui constituye una unidad lingüística y cultural distinta al resto de nuestras etnias. Actualmente Rapa Nui es bilingüe, habla español y su lengua originaria.
Los niños hablan Rapa Nui hasta que entran a la escuela, donde aprenden español para utilizarlo en el continente.
Las costumbres del pueblo Rapa Nui en la actualidad conserva una gran cantidad de ritos, ceremonias, creencias ancestrales, algunas de sus practicas variaron, pero sin embargo los antiguos conceptos como Mana y Tapu persistieron. El Mana es la magia o poder sobrenatural y esta en manos de los espíritus.
Las fiestas y ceremonias Rapa Nui, se realizan cada año, representantes de de distintos linajes, competían por conseguir el primer huevo de gaviota llamada Manutara, quien lograba conseguir el huevo que debía llegar intacto, era nombrado Tangota Manu que significaba que el vencedor era la reencarnación del dios Make Make. Durante un año el vencedor y su linaje tenían derecho a privilegios económicos, políticos y religiosos.
Aringa ora o Koro, es la fiesta del año nuevo indígena, que en ella se celebra el ciclo anual de la vida, se relaciona con la fertilidad y productividad, esto se celebra para el solsticio de invierno.
Tapati Rapa Nui, se desarrolla en el mes de febrero, y durante sus dos semanas, cada grupo de la familia debe realizar una serie de pruebas para sumar puntos a las candidatas a reina.
El arte Rapa Nui, en la actualidad se basa en la textilería, cerámica, cestería, orfebrería, tallado que es un arte por excelencia, tallaron piedras y maderas nativas, hoy en extensión. En las piedras, tallaron las enormes esculturas monolíticas, llamadas Moai, en la madera nativa realizaban distintas piezas de carácter ceremonial. En el arte rupestre se desarrollo de dos modalidades, que son los petroglifos y pinturas.
La música en la Isla de Pascua, es una música autóctona, enraizadas en viejas tradiciones y leyendas transmitidas oralmente de generación en generación. La danza Rapa Nui al igual que la música son manifestaciones que surgen de la necesidad del hombre de expresarse a través del movimiento y experiencia ritual y espiritual.
En la actualidad se caracteriza por su alegría, sentido del ritmo y por que en sus fiestas está presente la manifestación por sobre todas las demás.
Una de las danzas mas conocidas es el Sau Sau, que es de origen Samoano, que durante la noche se organizan reuniones, en que las mujeres muestran toda su gracia y soltura, dentro de su movilidad se acompaña con el movimiento de manos.





Mapuches


El pueblo mapuche es y ha sido siempre una de las etnias originarias más importantes del país, tanto por su peso social y demográfico como por su fuerte sentido de identidad cultural, que ha encontrado históricamente formas de resistencia y de adaptación a la dinámica del contacto fronterizo con españoles y chilenos.
Asentados históricamente entre los ríos Itata y Toltén, en la zona centro-sur del país, y emparentados lingüísticamente con sus vecinos picunches y huilliches, los mapuche presentaron una encarnizada resistencia a la dominación española durante todo el siglo XVI, hasta el punto de expulsar definitivamente a los castellanos de su territorio, luego de la gran rebelión que duró desde 1598 a 1602.
La Guerra de Arauco se prolongó toda la primera mitad del siglo XVII, decayendo luego de la última gran rebelión mapuche de 1656, fecha desde la cual las relaciones fronterizas se distendieron y se produjeron importantes transformaciones sociales en el pueblo mapuche, fruto de su expansión a las pampas argentinas y la intensificación del comercio entre éstos y los criollos. Convertida en una de las etnias más poderosas de Sudamérica, los mapuche debieron resistir durante todo el siglo XIX, la intensa presión de las nuevas repúblicas de Chile y Argentina, que a través de respectivas campañas militares ocuparon la región.
La integración de la Araucanía al territorio chileno en 1882, provocó el derrumbe de toda una sociedad que había encontrado la manera de adaptarse a siglos de lucha y contacto fronterizo. Los mapuche fueron confinados en territorios delimitados por el Estado, cerrándose el tránsito entre Chile y las pampas argentinas y obligándolos de esta manera a convertirse en un pueblo campesino, en tierras de mala calidad de la zona costera y la precordillera andina. La conformación de grandes latifundios a partir del remate de llamadas "tierras baldías", por parte del Estado, agravó la situación, creando una estructura agraria fuertemente desigual, a la vez que se sumaron, durante la primera mitad del siglo XX, las exacciones y estafas a comunidades mapuche, que vieron mermadas gran parte de sus tierras. El crecimiento demográfico y la contracción de las tierras comunales, dio inicio a una intensa corriente de migración campo-ciudad, lo que ha llevado a que hoy más de la mitad de los mapuche chilenos vivan en las ciudades.


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